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¿Es mi paciente realmente adherente al tratamiento?

Cardiovascular

La importancia de la Adherencia al tratamiento en los pacientes con Dislipidemia

Las enfermedades y su tratamiento no dan espera, la pregunta que debemos hacernos es ¿Y yo como paciente, cómo puedo aportar a mi estado de salud y a lograr mi recuperación de enfermedades?

La Enfermedad Cardiovascular (ECDV) es aún la principal causa de mortalidad en el mundo, origina más muertes que todas las formas combinadas de cáncer y que todas las enfermedades del tracto respiratorio bajo. En general, se considera que la Enfermedad Ateroesclerótica es la primera causa subyacente de muerte atribuible a ECDV. El panorama ha sido tan desalentador, que se han llevado a cabo múltiples estrategias e iniciativas con el objetivo de reducir la carga global de la ECDV (29-31). Las intervenciones universales en su prevención se han resumido en tres grandes grupos:

El primero de ellos son las intervenciones enfocadas en reducir la frecuencia de factores de riesgo para ECDV en la población general (teniendo en cuenta también que, un número importante de eventos cardiovasculares ocurren en poblaciones denominadas de “bajo riesgo”) estas intervenciones poblacionales se han dirigido al cese del consumo de tabaco, la modificación en los niveles de presión arterial y de colesterol, por medio de programas nacionales enfocados en la reducción del consumo de sal y grasas saturadas, sumado al incremento en la actividad física (intervenciones no farmacológicas) haciendo énfasis en estilos de vida saludables. En este sentido, la prevención de ECDV se puede clasificar en 4 grandes categorías: primordial, primaria, secundaria, y terciaria. La prevención primordial se refiere al hecho de lograr un estado de salud que evite el desarrollo de factores de riesgo para ECDV (teniendo en cuenta que la oportunidad para el impacto y el beneficio social es mayor si se preserva este “tiempo cero” antes de que se desarrolle la enfermedad), lo anterior requiere, evidentemente, estrategias basadas en la población y la colaboración de todo el sistema de salud.

La prevención primaria se refiere a la modificación de factores de riesgo asociados con el desarrollo de ECDV; la prevención secundaria se refiere al control de la progresión de la ECDV (una vez está presente); y la prevención terciaria “mitiga” las consecuencias de la ECDV avanzada sobre el estado funcional y la calidad de vida (Figura 7).

La adherencia en enfermedades crónicas se sitúa alrededor del 50%. El paciente tiene el deber de, una vez recibe su terapia, consumirla y hacer posible que se ejecute el tratamiento como bien se definió en equipo con su médico tratante.

En el año 2003 la OMS definió el término adherencia como «el grado en el que la conducta de un paciente, en relación con la toma de medicación, el seguimiento de una dieta o la modificación de hábitos de vida, se corresponde con las recomendaciones acordadas con el profesional sanitario»1.

Recientemente, la Sociedad Internacional de Farmacoeconomía e Investigación de Resultados Sanitarios (ISPOR) ha definido cumplimiento terapéutico (sinónimo: adherencia) como el grado en que un paciente actúa de acuerdo con la dosis, la pauta posológica y el plazo prescritos. Sin embargo, los resultados clínicos de un tratamiento se ven afectados no sólo por cómo tomen los pacientes su medicación, sino por cuánto tiempo lo hagan. Por esa razón, en los últimos años se ha comenzado a utilizar el término persistencia para definir el tiempo durante el cual el paciente continúa con el tratamiento, es decir, la cantidad de tiempo que transcurre desde el inicio hasta la interrupción (fig. 1)4.

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La falta de tiempo en la comunicación médico-paciente, especialmente en niveles básicos asistenciales, unido a dificultades en la comunicación entre ambos, constituye un motivo para el abandono del régimen terapéutico. En algunos casos, sobre todo en enfermedades crónicas, es necesario monitorizar periódicamente al paciente para garantizar el éxito del tratamiento.  El empoderamiento del paciente en sus diferentes etapas del tratamiento, hacen posible que la recuperación llegue a la vida del mismo.

Técnicas: normalmente dirigidas a simplificar el régimen de prescripción reduciendo el número de dosis diarias con la utilización de formulaciones de liberación controlada o reduciendo el número de fármacos diferentes utilizando, por ejemplo, fármacos en combinación a dosis fijas.

Como paciente pregunte siempre por la mejor forma de ser adherente a su tratamiento, si su terapia es combinada, busque siempre que el medicamento sea entregado de manera completa y no en partes fraccionadas.

De la adecuada toma de su medicamento, depende que su mundo cambie para bien y su recuperación o manejo de la enfermedad, llegue a buen destino.  Y si es una terapia crónica, es entonces necesario entender que así se recuperen los parámetros de salud acordados con su médico, la terapia debe continuar presente en su vida.

Si usted considera que ya se recuperó y “no es necesario tomar más el medicamento” teniendo una enfermedad crónica como Dislipidemia, Diabetes e Hipertensión por ejemplo; siempre consulte a su médico para establecer cualquier cambio, que las decisiones sean tomadas de manera consensuada y siempre pensando en su Estado de Salud.